¿Por qué es buena la escolarización temprana?

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niña de infantil jugando con plastilina

La escolarización temprana de los más pequeños les proporciona una gran cantidad de beneficios relacionados, sobre todo, con sus habilidades cognitivas, emocionales o sociales.

El informe TIMSS 2019 de la Asociación Internacional para la Evaluación del Rendimiento Educativo (IEA) indicaba que en España el porcentaje de niños que cursan el primer ciclo de E. Infantil es del 75 %. Una cifra muy por encima del resto de países de la Unión Europea. Según estos datos, los alumnos de España acceden a la educación primaria con un mejor nivel en las destrezas de lectura, escritura y matemáticas. Esto influye positivamente en su rendimiento.

¿Cómo influye la metodología del Bachillerato Internacional?

En el primer ciclo de educación infantil es muy importante el grado de desarrollo y madurez que tiene cada uno de los niños. Por eso, es esencial facilitarle sus necesidades a través de la estimulación, para que, de este modo, puedan afianzar los aprendizajes.

Además, es también muy importante situaciones que favorezcan la adquisición de habilidades y destrezas.

Estas características están muy relacionadas con la metodología del Bachillerato Internacional, implantada en Casvi Boadilla en sus programas PEP y PAI. Aunque dicha metodología no comienza hasta los 3 años, vamos preparando a los alumnos para lo que les depara desde que inician el colegio e integrando esa mentalidad.

Esta metodología también da mucha importancia a las emociones. Se trabaja para que los niños vayan adquiriendo habilidades de autocontrol, algo muy importante para la socialización y para su futuro personal, académico y profesional.

Beneficios de la escolarización temprana

  1. Adquisición de hábitos y rutinas. Los niños consiguen tener una rutina a nivel de sueño, alimentación, pequeñas responsabilidades, etc.
  2. Mejor socialización. La pronta socialización favorece habilidades que serán muy positivas en su futuro.
  3. Fomento del lenguaje. Gracias a la estimulación del lenguaje, los niños trabajan las habilidades de investigación y pensamiento.
  4. Aprender “sin querer”. Los niños aprender de forma divertida sin ser consciente del proceso. Lo hacen a través del juego, la música o las representaciones.
  5. Adquisición de habilidades psicomotrices. Gracias a actividades como la natación, los niños crean nuevos hábitos y fomentan la constancia, un valor muy importante en los colegios IB como el nuestro.
  6. Desarrollo de la lectoescritura. Aunque su dominio no es obligatorio hasta los 6 años, la estimulación se trabaja desde edades tempranas tanto a nivel grupal como individual.
  7. Habilidades matemáticas. Las matemáticas también pueden estimularse desde que los alumnos son pequeños. Desde que entran al colegio podemos trabajar los números, el razonamiento, la orientación espacial…
  8. Iniciación a las nuevas tecnologías. Siempre que usemos correctamente las nuevas tecnologías, estas se convierten en un recurso muy adecuado para favorecer el aprendizaje en el aula. Un buen ejemplo de ello es trabajar en la iniciación a la robótica.

Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo

Benjamin Franklin