A través del espejo: inteligencia emocional en Casvi Boadilla

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Para trabajar la inteligencia emocional en Casvi Boadilla y fomentar el bienestar trabajando el monólogo interior, en 2º E. Infantil los alumnos han incluido en su rutina diaria una actividad con el espejo. Este está ubicado en un espacio que han llamado “El rincón positivo”. La acción consiste en mandarse un mensaje positivo mirándose en el espejo cuando entran por la mañana a clase.

De actividad temporal a “rutina positiva”

Lo que en un principio planteó su profesora como actividad temporal, ha pasado a ser una de las rutinas de los alumnos de 2ºA Educación Infantil. Después de todos estos meses desde que se inició el curso siguen realizando la actividad por iniciativa propia cada día que entran al aula. “Son ellos los que deciden ir al espejo cada vez que subimos a clase, no solo al llegar por la mañana,  sino que también acuden al subir del recreo, del comedor, de la piscina, etc.”, explica Laura Gómez, tutora de 2ºA. “Con esta actividad tan simple están creando el hábito de decirse cosas positivas, de mandarse mensajes bonitos hacia ellos mismos desde muy pequeños”.

El rincón positivo de la inteligencia emocional

El rincón positivo fue una idea de su profesora, pero entre todos, de forma colaborativa le dieron forma y lo decoraron. Juntos eligieron algunos de los mensajes que se pueden ver a ambos lados del espejo: soy único, soy inteligente, soy mayor, me quiero, soy capaz, creo en mí, etc.. También pusieron al lado algunos dibujos de sus emociones.
Con este espejo de la imagen, que está ubicado en el Rincón Positivo, trabajamos la inteligencia emocional en Casvi Boadilla.

“Hoy soy yo el protagonista”

Como actividad complementaria al espejo, y “para buscar su correspondencia en habilidades sociales y de comunicación bidireccional”, cada día además celebran el día especial de un compañero de clase. Así, el protagonista será quien reciba mensajes positivos de sus compañeros. Estos son algunos de los mensajes: “eres mi mejor amigo”, “pintas muy bien”, “te quiero porque me ayudas mucho”, etc. Este a su vez tendrá que responder. De esta manera no solo trabajan el diálogo interior sino que también pueden apreciar las virtudes de sus compañeros “y por tanto fomentar el reconocimiento hacia uno mismo así como hacia  los demás”.
Este trabajo de la inteligencia emocional en Casvi Boadilla se ha convertido en una rutina positiva para nuestros alumnos. “La verdad es que lo que comenzó siendo una actividad guiada , se ha convertido en una rutina por iniciativa propia,  enriquecedora para ellos a nivel personal y también lo notamos a nivel de convivencia, demostrando con su comportamiento que las palabras tienen mucho poder”, señala Laura.

¿Cómo controlar las emociones?

Como actividad complementaria al “Rincón positivo” tienen un “Rincón de la calma”, donde trabajan la autorregulación con diferentes materiales. Así, cuando tienen algún tipo de necesidad emocional, como tranquilizarse o descansar, utilizan este espacio siempre que quieren. En él pueden colorear mandalas, moldear plastilina o simplemente observar las luces y estar relajado. Eso sí, de uno en uno para respetar las distancias de seguridad de prevención de la covid-19.

Bienestar, empatía y comunicación

Con estas actividades también conseguimos que desarrollen los atributos del perfil del Bachillerato Internacional. Por ejemplo, se forman como alumnos equilibrados, pues se piensa en el “bienestar físico, mental y emocional para lograr el bienestar propio y el de los demás”. Es una actividad en la que trabajan el diálogo interior, y por tanto sus propias emociones. Pero también la empatía con sus compañeros. Como decía Platón “Todo aprendizaje tiene una base emocional”.
Dos niños se dicen cosas bonitas para trabajar la inteligencia emocional en Casvi Boadilla.
También se forman como alumnos solidarios. La “empatía, la sensibilidad y el respeto” están presentes en estas actividades en las que comunican a sus compañeros aquellas cosas que le gustan del otro. Con actividades como esta se trabaja la prevención antes de que surjan conflictos en el aula, pues aprenden a ponerse en el lugar del compañero
Por último, también se forman como buenos comunicadores. Pues mejoran su confianza a la hora de expresarse, mejoran en sus relaciones sociales realizando una escucha activa de aquellos mensajes que les dicen sus compañeros cuando disfrutan de “su día especial”.