Que los niños se familiaricen con la piscina y aprendan a nadar desde pequeños es fundamental para su desarrollo integral siempre que esté integrado dentro de una metodología y unos objetivos, sino es así, saber nadar solo evitará sustos, pero la natación infantil no llegará a aportar todos los beneficios que se pueden extraer de esta práctica. En este vídeo te contamos cómo aprender a nadar en Casvi Boadilla y qué beneficios extraen los alumnos.
¿Cuándo es recomendable empezar a nadar?

Aprender a nadar en Casvi Boadilla dentro y fuera del horario escolar

¿Qué es lo primero que deben aprender?
- Flotación: como la propia palabra indica es la acción de flotar y es fundamental en la primera etapa en la piscina. Mantenerse fuera del agua, boca arriba de manera autónoma les dará confianza y seguridad en el medio acuático.
- Propulsión: una vez que sean capaces de mantenerse a flote en la piscina, deben aprender a impulsarse utilizado su cuerpo. De esta manera podrán desplazarse por la piscina de forma autónoma.
Entre las actividades lúdicas que podemos llevar a cabo en sus primeras inmersiones en la piscina de niños se encuentran mover las piernas pataleando, ir a buscar un juguete a cierta distancia, deslizarse sobre una colchonera como si fuera una barca o montar sobre un churro como si fuera un caballito. Así comenzarán a moverse en la piscina de una forma agradable, creando sensaciones y experiencias positivas.


Otros beneficios de la natación en niños y adolescentes
- No tiene impacto en las articulaciones. La natación es un deporte de bajo impacto para articulaciones y huesos, por ello no tiene riesgos para nuestros alumnos en cuanto al crecimiento articular como sí pasa con otras prácticas deportivas. Dentro del agua el cuerpo flota, por tanto el riesgo de lesión es menor. Eso sí, no debemos olvidarnos del calentamiento previo para minimizar el riesgo de lesión en el agua.
- Fortalecen el corazón y mejora la capacidad pulmonar. Al realizar ejercicio aeróbico la capacidad pulmonar aumenta pues la circulación de la sangre mejora. Además, a través de la natación, si la técnica es adecuada, se fortalece la musculatura de todo el cuerpo.
- Aprenden a controlar la respiración. Uno de los aspectos fundamentales en la piscina es controlar la respiración para poder posteriormente nadar con soltura.
- Quema de calorías, aumento del apetito. Como el agua ofrece resistencia al movimiento de nuestro cuerpo quemaremos más calorías que realizando otros deportes, además la práctica deportiva abrirá el apetito de niños y adolescentes.
- Mejora del sistema psicomotor. Nadando los alumnos mejorarán su coordinación y capacidad motriz. A la vez mejora su percepción del espacio pues tienen que desplazarse por su calle, sin chocarse con las corcheras.
- Mejora la confianza y la autoestima. Los niños perderán el miedo a un entorno en un principio desconocido. En el agua, lo que no vale es dejar de intentarlo, pues como decía Michael Phelps: “Si dices no puedo, estás limitando lo que puedes o lo que podrías alguna vez hacer”.
- Adquieren hábitos higiénicos. Ducharse antes y después de salir de la piscina, usar chanclas o patucos para prevenir los hongos, utilizar gorro y gafas de bucear son hábitos que les harán concienciarse.
